Una cita ineludible del verano
El verano cultural español tiene una de sus grandes citas en la costa asturiana. La Semana Negra de Gijón levanta el telón este viernes 3 de julio de su XXXIX edición, que se prolongará hasta el domingo 12, según la web oficial del festival. Y lo hace con una novedad destacada: cambia de emplazamiento y se instala en la playa de El Arbeyal, la zona donde ya se celebró hace más de una década. Diez días de literatura, música y fiesta al aire libre, con entrada libre.
Un festival nacido en 1988
La historia de la Semana Negra comenzó en 1988 de la mano del escritor Paco Ignacio Taibo II, que la dirigió durante más de dos décadas. Concebida en su origen como un encuentro alrededor de la novela negra y policiaca, la cita bebía del espíritu de las fiestas populares de los ateneos obreros asturianos: cultura y ocio en un mismo espacio, sin barreras entre el escenario y el público.
Con los años, aquel punto de partida detectivesco se ha ensanchado hasta abarcar ciencia ficción, cómic, novela histórica, poesía y periodismo. Ese mestizaje, unido a un ambiente desenfadado de terrazas, música y puestos de libros, es lo que la ha convertido en un fenómeno que cada verano atrae a multitudes a Gijón, como recuerda Asturias.com.
Qué ofrece
El corazón del festival sigue siendo literario: una feria del libro con editoriales y autores que firman y presentan novedades, y una agenda continua de encuentros, debates y presentaciones en las carpas del recinto, desde la tarde hasta bien entrada la noche. La Semana Negra es también territorio de premios, con galardones de referencia en el género que se entregan a lo largo de estos días.
Mucho más que libros
Más allá de las páginas, la Semana Negra es una fiesta. Cada noche hay conciertos, y el recinto suma cine, exposiciones —de fotografía y de cómic—, un mercadillo y las tradicionales atracciones. Pocos certámenes combinan con tanta naturalidad la alta cultura y la verbena: se puede escuchar a un autor, comprar su último libro, cenar en un puesto y terminar la noche bailando, todo en el mismo espacio. Esa mezcla, sostenida durante casi cuatro décadas, explica que la Semana Negra sea uno de los festivales literarios y populares más longevos de España y una parada obligada del verano asturiano.



