Un pulso al Gobierno de Lecornu
Los diputados de Los Verdes franceses han presentado una moción de censura contra el Gobierno del primer ministro Sébastien Lecornu, al que responsabilizan de una falta de preparación frente a la severa ola de calor que ha golpeado al país. La iniciativa, encabezada por la líder del grupo ecologista en la Asamblea Nacional, Cyrielle Châtelain, convierte la gestión de una emergencia climática en munición política, según recogió E&E News.
Una ola de calor letal
El detonante es una ola de calor excepcional. Francia declaró decenas de departamentos en alerta roja y registró temperaturas récord durante los últimos días de junio, con París rozando los 40 grados. El balance sanitario fue grave: las autoridades atribuyeron al calor alrededor de un millar de muertes en el país. En el conjunto de Europa, la Organización Mundial de la Salud cifró en más de 1.300 las muertes por exceso vinculadas al episodio, según France 24. Los científicos subrayan que olas de calor de esta intensidad son cada vez más probables por el cambio climático.
Las acusaciones
Los ecologistas sostienen que el drama era en gran medida previsible y que el Estado no reaccionó con la anticipación necesaria: señalan la falta de climatización en hospitales, los cierres de colegios sin alternativas claras para las familias y la exposición de los trabajadores a temperaturas peligrosas. Su mensaje de fondo es político: la crisis climática ya no es una amenaza futura, sino una emergencia presente que exige preparar los servicios públicos.
Pocas opciones de prosperar
Pese al ruido, la moción tiene difícil recorrido. Con un grupo ecologista reducido, sus impulsores necesitarían el respaldo de otras fuerzas para tumbar al Gobierno. La izquierda de Francia Insumisa anunció que apoyaría la iniciativa, pero sin los votos de la Reagrupación Nacional (RN) y con unos socialistas reticentes, los números no dan. Aun así, la moción funciona como un aviso: la respuesta política a un clima cada vez más extremo se ha convertido en un frente de batalla también en Francia, y la discusión sobre cómo blindar a la población frente al calor no ha hecho más que empezar.



