La Fórmula E nació en 2014 como un experimento: un campeonato de monoplazas íntegramente eléctricos que corría en circuitos urbanos, lento y silencioso comparado con la rugiente Fórmula 1. Una década después, con la llegada de su nueva generación de coches, la categoría eléctrica se parece cada vez más a su hermana mayor.
Qué es la Fórmula E
La Fórmula E es el campeonato del mundo de monoplazas eléctricos de la FIA. Desde su primera temporada en 2014 se ha caracterizado por correr en trazados callejeros, en el corazón de grandes ciudades, con un enfoque obsesivo en la eficiencia energética: ganar no consiste solo en ir rápido, sino en gestionar la batería para llegar al final con energía suficiente.
El Gen4: más potencia y tracción total
La gran novedad es el coche de cuarta generación, el Gen4, que debutará en la temporada 2026/27. Según las cifras oficiales presentadas por la FIA, alcanzará una potencia máxima de 600 kW (unos 800 CV) en clasificación y en el modo de ataque, y de 450 kW (unos 600 CV) en carrera. Es un incremento de alrededor del 70% de potencia pico respecto a la generación anterior.
Las prestaciones acompañan: el Gen4 anuncia una velocidad punta de 335 km/h y, según Speedcafe, un 0 a 100 km/h en apenas 1,8 segundos. Quizá lo más significativo es la tracción total permanente y activa: la FIA lo describe como el primer monoplaza de ruedas descubiertas con tracción a las cuatro ruedas funcionando durante toda la carrera, y no solo en arrancadas o en modo de ataque como en el pasado. En frenada regenerativa, el sistema puede recuperar hasta 700 kW, con una recuperación de energía superior al 40%.
Por qué se parece cada vez más a la F1
La comparación con la Fórmula 1 ya no es descabellada. Según un análisis de Raceteq, el conjunto del F1 de 2026 rondará los 750 kW (unos 1.000 CV) de potencia combinada pico. La Fórmula E queda por debajo, pero la distancia se estrecha: la propia categoría afirma que la aceleración del Gen4 será hasta un 30% superior a la de un F1 y que las velocidades en los puntos de frenada serán similares. Sus responsables hablan de ofrecer «entre el 95% y el 98%» del rendimiento de la F1 por una fracción del coste.
El acercamiento también es de formato. El calendario 2026/27 es el más extenso de su historia, con 21 carreras, y suma trazados clásicos del automovilismo como el Circuit of the Americas de Austin, Zandvoort y Brands Hatch, todos ellos vinculados a la F1. La categoría abandona parte de su ADN puramente urbano para mezclar calles con circuitos permanentes.
Las diferencias que se mantienen
Pese a todo, las dos categorías siguen siendo filosóficamente distintas. La Fórmula E mantiene su apuesta por la eficiencia y la sostenibilidad: baterías de capacidad limitada, gestión energética como factor decisivo y motores 100% eléctricos frente a las unidades híbridas de combustión de la F1. La batalla no es solo de potencia, sino de cuánta energía se aprovecha. Esa identidad eléctrica, más que la velocidad, es lo que sigue separando a ambas categorías.



