Google ha dado un paso de calado en la industria del cine. La compañía y su laboratorio de inteligencia artificial, Google DeepMind, han anunciado una colaboración de investigación con A24, uno de los estudios independientes más prestigiosos de Estados Unidos, para desarrollar herramientas de IA pensadas para cineastas. Según Variety y Deadline, el acuerdo incluye además una inversión de Google en la productora cifrada en torno a los 75 millones de dólares, una cantidad que, según las fuentes, permite a A24 conservar su independencia.
En qué consiste el acuerdo
Más que una compra o una fusión, se trata de una alianza de investigación y desarrollo que se extenderá por varios proyectos a lo largo del tiempo. La idea es que investigadores de DeepMind trabajen codo con codo con los artistas de A24 para construir y probar nuevos flujos de trabajo y técnicas de producción. «Las herramientas del futuro las dan forma los creadores que las usan», señaló Eli Collins, vicepresidente de producto de Google DeepMind, según Deadline.
Las partes han subrayado dos puntos sensibles. El primero, que A24 y sus cineastas conservan el control creativo total. El segundo, que el acuerdo —según la comunicación oficial de Google DeepMind— no contempla ceder a Google el catálogo de contenidos de A24 ni sus datos para entrenar modelos.
Qué es A24 y por qué importa
Fundada en 2012, A24 se ha convertido en un sello de culto por apostar por un cine de autor arriesgado. Detrás de su logo están títulos premiados como Todo a la vez en todas partes (Everything Everywhere All at Once), Moonlight, Hereditary o The Whale. Que una marca asociada a la sensibilidad artística y al riesgo creativo se acerque a la IA generativa explica por qué el anuncio ha generado tanto ruido. Para Google es, según las fuentes consultadas, su primera alianza conocida con un estudio completo, después de colaboraciones puntuales con cineastas individuales.
El debate de fondo: IA, empleo y derechos
El pacto llega en un momento delicado para Hollywood. La inteligencia artificial generativa fue uno de los detonantes de las huelgas de guionistas y actores de 2023, y sigue siendo un asunto central en las negociaciones laborales. Sindicatos como SAG-AFTRA y el WGA han buscado durante años límites al uso de la IA, especialmente sobre el entrenamiento de modelos con interpretaciones y obras preexistentes sin permiso ni compensación.
En este contexto, una alianza entre una gran tecnológica y un estudio admirado divide opiniones. Sus defensores la presentan como una vía para abaratar producciones y ampliar las posibilidades narrativas sin renunciar al criterio humano. Sus críticos advierten de los riesgos para el empleo, de las dudas sobre derechos de autor y del precedente que supone que la creatividad cinematográfica se construya sobre infraestructuras de IA propiedad de las grandes plataformas. Habrá que ver, como reconoce la propia Google, qué frutos concretos da una colaboración cuyos objetivos «evolucionarán con el tiempo».



