Llega el calor y, con él, un viejo conocido de las terrazas y los jardines españoles: el mosquito tigre. Es el responsable de buena parte de esas picaduras que aparecen en los tobillos en pleno día. Conviene conocerlo bien, porque la mejor manera de evitarlo no está en el repelente, sino en el plato de la maceta.
Cómo identificarlo
Su nombre científico es Aedes albopictus. Es un mosquito pequeño, de entre 5 y 10 milímetros, de color negro intenso con llamativas rayas blancas en las patas y el cuerpo. La señal que lo distingue de cualquier otro es una única línea blanca que recorre el centro de la cabeza y el tórax, de adelante hacia atrás. Si la ves, es él.
Hay otra pista que delata su presencia sin necesidad de mirarlo de cerca: pica de día, sobre todo a primera hora de la mañana y al atardecer, a diferencia del mosquito común, que es más nocturno. Además vuela bajo y es persistente, por eso suele atacar a las piernas.
Por qué se ha extendido tanto
El mosquito tigre no es de aquí. Llegó a España en el verano de 2004, detectado por primera vez en Sant Cugat del Vallès (Barcelona), probablemente transportado en cargamentos de neumáticos usados procedentes de Asia, donde el agua de lluvia acumulada sirve de criadero perfecto.
Desde entonces se ha extendido por toda la costa mediterránea y mucho más allá. Hoy está establecido en numerosas provincias del litoral y también del interior, favorecido por veranos más largos y cálidos, y permanece activo aproximadamente de mayo a noviembre.
La clave de su éxito es su capacidad de cría: no necesita ríos ni estanques, le basta con pequeñas acumulaciones de agua limpia. Un plato bajo una maceta, un cubo olvidado, un canalón atascado, un juguete en el jardín o un bebedero de mascota son suficientes para que ponga sus huevos. Es un mosquito profundamente urbano.
¿Qué riesgo supone de verdad?
Aquí conviene no alarmar. Para la inmensa mayoría de las personas, el problema del mosquito tigre es la molestia: picaduras incómodas, que pican mucho y a veces se hinchan, pero sin más consecuencias.
Es cierto que esta especie puede transmitir enfermedades como el dengue, el chikungunya o el zika. Pero hay un matiz importante: el mosquito no nace infectado. Solo puede contagiar un virus si antes ha picado a una persona que ya lo tenía, normalmente alguien que se infectó viajando a una zona tropical. Por eso los casos autóctonos en España son puntuales y muy localizados, no algo cotidiano. El análisis de The Conversation sobre los brotes autóctonos coincide en pedir vigilancia sin alarmismo.
Ciencia ciudadana: Mosquito Alert
Una de las herramientas más útiles para seguirle la pista es Mosquito Alert, un proyecto de ciencia ciudadana impulsado por el CSIC y respaldado por el Ministerio de Sanidad. Cualquiera puede enviar desde el móvil una foto de un posible mosquito tigre o de un criadero, y los expertos validan los avisos. Según Sanidad, la ciudadanía ha localizado el 21% de los mosquitos tigre detectados en la última década en España, una forma de vigilancia mucho más barata que los métodos tradicionales.
Cómo protegerse este verano
Las medidas más eficaces son sencillas y empiezan por cortar la cría:
- Vacía y revisa cada semana cualquier recipiente que acumule agua: platos de macetas, cubos, juguetes, ceniceros, bebederos.
- Tapa los depósitos de agua y mantén limpios canalones y desagües.
- Cambia con frecuencia el agua de las mascotas y de las fuentes decorativas.
- Usa repelentes autorizados sobre la piel expuesta, especialmente de día.
- Coloca mosquiteras en ventanas y, si duermes al aire libre, sobre la cama.
- Lleva ropa clara que cubra brazos y piernas en las horas de más actividad.
Ni el mosquito tigre es inofensivo ni es una amenaza para entrar en pánico. Vaciar el plato de la maceta cada semana es, probablemente, el gesto de salud pública más eficaz que puedes hacer este verano desde tu propia terraza.



