En un valle perdido entre Santo Domingo de Silos y Contreras, en plena provincia de Burgos, sobrevive uno de los escenarios más reconocibles de la historia del cine: el cementerio de Sad Hill, el círculo de tumbas donde Clint Eastwood, Lee Van Cleef y Eli Wallach se jugaron el destino en el duelo final de El bueno, el feo y el malo. Sesenta años después de que Sergio Leone plantara allí sus cámaras, la comarca del Arlanza se prepara para celebrarlo a lo grande.

Cuatro días para revivir el universo Leone

La Asociación Cultural Sad Hill ha diseñado un programa de cuatro jornadas, del 23 al 26 de julio de 2026, que combinará conferencias, exposiciones, proyecciones, conciertos y recreaciones históricas. La celebración se repartirá por los municipios ligados al rodaje de 1966 —Salas de los Infantes, Hortigüela, Carazo, Contreras y Santo Domingo de Silos—, con el respaldo de la Diputación Provincial y los ayuntamientos de la zona, según ha adelantado la prensa burgalesa.

El pistoletazo de salida será el jueves 23 en Salas de los Infantes, con la inauguración de una exposición que reunirá fotografías, documentos y objetos del rodaje. Los días centrales acogerán un simposio con especialistas internacionales en la obra del cineasta italiano, según el programa difundido.

Morricone en el propio cementerio

La música, alma indisociable de las películas de Leone, tendrá un protagonismo especial. Está previsto un homenaje a Ennio Morricone interpretado en el mismo cementerio de Sad Hill, además de conciertos en la comarca. El cierre llegará el domingo 26 con una proyección al aire libre de la película y una recreación teatral del célebre duelo a tres bandas. El programa también reserva un espacio para los vecinos que en 1966 participaron como extras.

Una resurrección hecha a pala

La gran historia detrás de la celebración es la del propio escenario. Sad Hill se construyó en 1966, durante el rodaje de la coproducción italo-española, levantando un anfiteatro de tumbas para la secuencia final. Otras escenas del filme se filmaron en el desierto de Tabernas (Almería), el gran plató natural del spaghetti western español. Terminado el rodaje, el cementerio quedó abandonado y la naturaleza lo engulló durante casi medio siglo.

Todo cambió en octubre de 2015, cuando un grupo de aficionados, agrupados en la Asociación Cultural Sad Hill, comenzó a desenterrar a mano el empedrado central y, mediante una campaña de micromecenazgo, financió la recolocación de las miles de cruces en su posición original. Aquella aventura de voluntarios quedó retratada en el documental Desenterrando Sad Hill (2017), de Guillermo de Oliveira, nominado al Goya al mejor largometraje documental en 2019.

Burgos, capital del western europeo

Hoy el cementerio recibe a miles de visitantes llegados de medio mundo y se ha consolidado como uno de los grandes reclamos del turismo cinematográfico en España. Con esta efeméride, la provincia reivindica su papel en la geografía del spaghetti western y reafirma que aquel valle burgalés, donde sonó por última vez la trompeta de El éxtasis del oro, sigue tan vivo como el mito que lo creó.