Serena Williams vuelve a Wimbledon. La tenista estadounidense, de 44 años, reaparecerá en el All England Club casi cuatro años después de su último partido en la hierba londinense, esta vez de la mano de su hermana Venus: ambas competirán en el cuadro de dobles con una invitación (wild card) del torneo, que arranca el 29 de junio.
Un regreso por la puerta del dobles
La participación de las hermanas Williams en el cuadro de parejas está confirmada, según la información difundida por la WTA y recogida por elDiario.es. El reencuentro de Venus y Serena sobre una pista de Grand Slam, juntas y del mismo lado de la red, es por sí solo uno de los grandes reclamos del torneo: la pareja que conquistó catorce títulos grandes de dobles vuelve a unirse en el escenario donde construyeron buena parte de su leyenda.
Algunas informaciones apuntan además a que Serena podría haber recibido también una invitación para el cuadro individual, un extremo que no ha podido ser confirmado por otras fuentes a cierre de esta edición y que, de producirse, elevaría notablemente la magnitud de su regreso. Los cuadros definitivos, que se publican en los días previos al inicio, despejarán la incógnita.
¿Retirada o larga pausa?
El regreso reabre un viejo debate semántico. Cuando en 2022 Serena dio un paso atrás, evitó la palabra "retirada" y habló de "evolucionar" lejos del tenis. Aquella ambigüedad cobra ahora sentido: nunca cerró del todo la puerta. En las semanas previas a Wimbledon ya había reaparecido en competición de dobles, una señal de que su físico le permitía volver, al menos, a la modalidad de parejas.
Una carrera irrepetible
Serena Williams atesora 23 títulos de Grand Slam individuales, siete de ellos en Wimbledon. Su trayectoria, marcada también por episodios personales y de salud serios —como la trombosis que sufrió tras ser madre—, la sitúa entre las mayores deportistas de la historia. A los 44 años, su vuelta no se mide en pronósticos de título, sino en lo que significa volver a verla competir donde fue reina.
El reclamo que ningún torneo rechaza
La concesión de invitaciones a figuras históricas es una tradición de Wimbledon, no exenta de debate: hay jugadoras que se ganan su plaza punto a punto y miran con recelo las plazas reservadas. Pero el atractivo mediático de las Williams es incomparable. Su sola presencia garantiza focos, audiencias y una emoción difícil de igualar. El tenis, una vez más, mira hacia la hierba de Londres pendiente del apellido Williams.



