Cuando el termómetro no baja de 20 grados
La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) llama noche tropical a aquella en la que la temperatura mínima no desciende de los 20 °C. Es decir: por muy avanzada que esté la madrugada, el ambiente no llega a refrescar. Si la mínima no baja de los 25 °C, se habla ya de noche tórrida (o ecuatorial), un fenómeno más extremo que suele coincidir con las olas de calor intensas y que afecta especialmente a la costa mediterránea, según las definiciones meteorológicas al uso.
Por qué el calor estropea el sueño
No es una sensación subjetiva. Para conciliar el sueño, el cuerpo necesita bajar ligeramente su temperatura interna, y ese descenso es una de las señales que ponen en marcha el descanso. Cuando la habitación se mantiene calurosa, el organismo no logra enfriarse bien y el sueño se vuelve más ligero y fragmentado: cuesta más dormirse, hay más despertares y se reduce el sueño profundo, como recuerdan los especialistas en descanso.
Un fenómeno en aumento
Las noches tropicales son cada vez más frecuentes en España, sobre todo en el litoral mediterráneo y en las grandes ciudades, donde el efecto isla de calor —el asfalto y los edificios que acumulan calor durante el día y lo liberan de noche— agrava el problema. Es una de las señales más visibles del calentamiento: Europa, de hecho, se calienta a mayor velocidad que la media del planeta, lo que multiplica episodios de calor como el actual.
Cómo dormir mejor con calor
Frente a estas noches, algunas medidas sencillas ayudan:
- Ventilar la casa de madrugada y a primera hora, cuando refresca, y cerrar persianas durante el día para dejar fuera el sol.
- Usar ropa de cama y pijama ligeros, de algodón o tejidos transpirables.
- Hidratarse bien durante el día y evitar el alcohol y las cenas copiosas, que dificultan regular la temperatura.
- Darse una ducha templada —no fría— antes de acostarse: ayuda al cuerpo a disipar calor.
- Si se puede, dormir en la estancia más fresca de la vivienda.
Ninguna es milagrosa, pero combinadas hacen más llevaderas las noches en que el termómetro, sencillamente, no quiere bajar.



