A partir del 1 de julio de 2026, miles de furgonetas y vehículos de transporte de mercancías que circulan por Europa deberán llevar instalado el tacógrafo inteligente de segunda generación. La medida, que arranca de una reforma clave del Paquete de Movilidad de la Unión Europea, está obligando a numerosas flotas españolas a pasar por el taller antes de que venza el plazo.
Qué es el tacógrafo inteligente de segunda generación
El tacógrafo es el aparato que registra los tiempos de conducción, descanso y trabajo de los conductores profesionales. Su versión inteligente —conocida como V2 o de segunda generación— incorpora conexión a los sistemas europeos de navegación por satélite y comunicación inalámbrica de corto alcance, lo que permite a las autoridades de control leer los datos a distancia sin necesidad de detener el vehículo.
A diferencia de los modelos anteriores, el V2 anota automáticamente la posición del vehículo al inicio y al final de la jornada, cada vez que se cruza una frontera y cada tres horas de conducción acumulada, además de las operaciones de carga y descarga. Ese nivel de detalle dificulta la manipulación de los registros y agiliza las inspecciones en carretera.
A quién afecta la obligación del 1 de julio
El Reglamento (UE) 2020/1054, parte del Paquete de Movilidad, establece que desde el 1 de julio de 2026 deberán llevar tacógrafo inteligente V2 los vehículos de transporte de mercancías que cumplan a la vez estas condiciones:
- Una masa máxima autorizada, incluido remolque o semirremolque, superior a 2,5 toneladas.
- Que realicen transporte internacional entre Estados miembros de la UE u operaciones de cabotaje (transporte interno en un país distinto al de matriculación).
Esto alcanza de lleno a furgonetas de reparto de más de 2,5 toneladas que cruzan fronteras y a camiones medianos y pesados en rutas europeas. Los vehículos que operan solo dentro de España y no superan esos umbrales quedan, de momento, fuera de esta obligación concreta.
Por qué cambia la normativa
El Paquete de Movilidad es un conjunto de reformas que la UE aprobó para modernizar el transporte por carretera y frenar el fraude laboral en el sector. La renovación del sistema de tacógrafos es su principal herramienta de control: el objetivo declarado de Bruselas es acabar con las prácticas irregulares en los tiempos de conducción y cerrar la laguna que permitía a algunos vehículos ligeros eludir los controles en el transporte internacional.
Plazos para los vehículos que ya circulan
Para las flotas que ya están en la carretera, la norma fija plazos de retroadaptación según el equipo instalado: los vehículos con tacógrafo analógico o digital antiguo y los que llevan un tacógrafo inteligente de primera generación disponen de periodos escalonados para actualizarse al V2. Muchos de esos plazos están ya muy próximos, por lo que conviene revisar cuanto antes la situación de cada vehículo.
Qué deben hacer los transportistas
La instalación debe realizarla un taller homologado. En España, el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible es el organismo de referencia, junto con la DGT en las verificaciones en ruta. Las empresas afectadas deben comprobar la fecha de matriculación y el tipo de tacógrafo de sus vehículos y pedir cita con tiempo: los talleres están registrando un aumento de la demanda y las citas pueden alargarse.
Circular sin el tacógrafo reglamentario o con el dispositivo manipulado constituye una infracción grave según la normativa de transporte. Las cuantías exactas de las sanciones dependen del reglamento sancionador vigente, por lo que conviene confirmarlas con las autoridades competentes antes del cambio.



