El chupinazo abre la fiesta

Las fiestas de San Fermín arrancan el 6 de julio a las 12:00, cuando desde el balcón de la Casa Consistorial de Pamplona se lanza el chupinazo, el cohete que da inicio oficial a nueve días de celebración. La plaza del Ayuntamiento se llena de gente vestida de blanco y rojo, con el pañuelo al cuello, en uno de los momentos más multitudinarios y emocionantes del año.

Los encierros: fechas y recorrido

El acto más internacional son los encierros, que se corren del 7 al 14 de julio, cada mañana a las 8:00. Seis toros bravos, acompañados de cabestros, recorren cerca de 850 metros por el casco viejo, desde la cuesta de Santo Domingo hasta la plaza de toros, donde esos mismos astados serán lidiados por la tarde. Es un trayecto corto pero peligroso, con curvas cerradas y desniveles, según detalla el Ayuntamiento de Pamplona.

Normas básicas para correr

Correr el encierro está reservado a mayores de 18 años, que deben situarse en el recorrido antes de las 7:30. Entre las prohibiciones: no llevar mochilas u objetos que estorben, no correr con calzado inadecuado, no participar bajo los efectos del alcohol o las drogas, no llamar la atención de los toros ni tocarlos, y no grabar vídeos mientras se corre. La recomendación más importante, en todo caso, es clara: quien no tenga experiencia, mejor no correr. Es una actividad de riesgo real que cada año deja heridos.

Más allá del encierro

Los Sanfermines son mucho más. El 7 de julio se celebra la procesión en honor al santo; a diario salen la comparsa de gigantes y cabezudos, las dianas y las charangas, y no faltan los fuegos artificiales, los conciertos y los actos infantiles. Todo ello convierte a Pamplona en una fiesta continua durante más de una semana.

El 'Pobre de mí'

La despedida llega a la medianoche del 14 de julio. En la plaza consistorial, miles de personas entonan, vela en mano y pañuelo en alto, el tradicional «Pobre de mí, pobre de mí, que se han acabado las fiestas de San Fermín». Es el contrapunto nostálgico al estallido de alegría del chupinazo, y el punto final de unas fiestas que, un año más, vuelven a citar al mundo entero en Pamplona.